Banner de la carta del Director Espiritual de la Hermandad de la Amargura de Marbella

Carta del Director Espiritual

Carta del Director Espiritual

Reflexiones para tiempos de cambio

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Un fraternal abrazo en la fe.

¿Quién nos iba a decir, hace apenas unos años, que estaríamos viviendo una situación como la actual? El mundo ha cambiado de formas que no hubiéramos podido imaginar. En realidad, llevamos mucho tiempo inmersos en un cambio acelerado que a veces nos supera y nos obliga a replantearnos cómo vivir y cómo responder como cristianos.

Quizás lo que hemos experimentado en estos últimos tiempos pueda ayudarnos a hacer una criba en nuestras vidas, distinguiendo lo esencial de lo accesorio. No sé si nuestra sociedad lo ha asumido, pero nosotros, como hermanos en la fe y miembros de esta hermandad, sí podemos acoger esta oportunidad para redescubrir lo que de verdad importa.

Entre esas oportunidades está la de vivir y trabajar en comunión. La fraternidad no es solo un bonito ideal, es un don del Señor y también una tarea que requiere de nosotros abrir horizontes, tender puentes y acoger a todos. Se trata de caminar unidos para que nuestra acción esté cargada de esperanza y sea signo del Reino de Dios en el mundo.

"La verdadera grandeza está en olvidarnos de nosotros mismos para servir; cuanto más nos entregamos, más crece el Reino de Dios; cuanto más abrazamos la cruz, más brota la vida y la resurrección."

Pero este "vivir en red" no puede ser un simple medio para ganar adeptos o "hacer de los nuestros". El Evangelio nos previene contra esa tentación (Mt 23,15). Estamos aquí por Cristo y por María, no por otro motivo.

Para nosotros, ser red significa abrirnos a más hermanos que quieran entregar la vida, ampliar siempre el "todos juntos", y ser testigos fieles de Jesucristo y de Nuestra Señora de la Amargura en todos los ambientes donde estemos presentes.

Es cierto que muchas cosas que nos preocupan —el culto externo, la estación de penitencia, nuestras tradiciones— están cambiando, y quizá no sepamos del todo qué consecuencias tendrán estos tiempos. Pero la vida de una hermandad se fortalece o se debilita durante todo el año, especialmente en la fraternidad, en el servicio mutuo y en la vivencia de la fe compartida.

Por eso, os invito a zambullirnos de lleno en este ser red de fe, fraternidad, comunión, esperanza, entrega y caridad, allí donde más se nos necesite. Lo demás, como nos recuerda el Señor, "se nos dará por añadidura" si ponemos en el centro de todo a Aquel que es el verdadero Centro: Jesucristo.

Un abrazo en Cristo y bajo el amparo de Nuestra Señora de la Amargura y San Antonio de Padua.

Don José Sánchez Herrera
Director Espiritual
Hermandad de Nuestra Señora de la Amargura y San Antonio de Padua – Marbella

Casa Hermandad

Calle Leganitos 1, 29601, Marbella

Capilla de la Amargura

Plaza Jose Antonio Perez Cervera S/N, 29601, Marbella